1. BIOGRAFÍA

1.1. CONTEXTO HISTÓRICO


Durante el s. XX, Estados Unidos se convirtió en primera potencia mundial. Los avances tecnológicos impulsaron un fuerte crecimiento económico que se vio perturbado por la “gran depresión” de 1929. La crisis fue liderada por el presidente Franklin D. Roosevelt, que ideó una serie de políticas para hacer frente a la difícil situación económica tras la caída de la bolsa. La Segunda Guerra Mundial, impulsó la economía mediante el suministro de capital de inversión y puestos de trabajo, haciendo que muchas mujeres entraran en el mercado laboral principalmente en la industria armamentística.

Al término de la segunda Guerra Mundial los Estados Unidos constituían el país más poderoso económica y militarmente que conociera la historia.

Las primeras décadas de la segunda mitad del s. XX, estuvieron marcadas por los conflictos bélicos en Corea y Vietnam y la crisis del petróleo.
El presidente Harry S. Truman, sucesor de Roosevelt, se dispuso a contener la expansión política de la Unión Soviética, que había surgido de la guerra como segunda superpotencia y estaba formando una especie de imperio comunista con el sometimiento de Europa Oriental y la incorporación a sus filas de China, convertida al comunismo tras una sangrienta guerra civil. En 1948 Truman creó la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y en 1950 asumió la responsabilidad de ayudar a Corea del Sur contra Corea del Norte. A su vez, inició un amplio programa de rearme.[1]

En 1953, llegó a la presidencia D. Eisenhower, republicano, el cual puso fin a la Guerra de Corea con una tregua que reconocía el statu quo militar. La tensión entre rusos y norteamericanos siguió agudizándose.En 1954 los Estados Unidos patrocinaron la creación de la Organización del Tratado del Sudeste Asiático, destinada a contener los progresos comunistas en esa región.En 1961 subió al poder el demócrata John F. Kennedy, quien trató de seguir una política de coexistencia pacífica con la Unión Soviética, condenó las prácticas segregacionistas e inició la tarea de reformar a fondo las estructuras sociales del país. Kennedy fue asesinado en 1963, su sucesor fue Lyndon B. Johnson, el cual trató de solucionar de forma rápida la Guerra de Vietnam, enviando centenares de miles de soldados a los campos de batalla e intensificando los ataques aéreos sobre Vietnam del Norte. Entretanto, Johnson había de enfrentarse a graves problemas internos, como la mala situación de la balanza de pagos y las cuestiones raciales. Decidió no presentarse a las elecciones de 1968, que dieron el triunfo al republicano Richard Nixon.

El nuevo presidente siguió en líneas generales la política de sus antecesores, aunque el mismo año de su toma de posesión vio incrementarse su popularidad cuando los Estados Unidos adelantaron a la Unión Soviética en la carrera espacial al colocar un hombre en la Luna (1969). Pese a todo, Nixon no consiguió resolver el problema racial; por otro lado, aunque retiró soldados norteamericanos de Vietnam, no pudo zafarse por completo del conflicto, que se extendió aún más al avivarse la Guerra de Laos y deteriorarse la situación en Camboya, pese a que los Estados Unidos consiguieron establecer en dicho país un gobierno anticomunista en 1970.

En 1974 Nixon dimitió y fue sucedido por G. Ford, que se convirtió en el primer presidente no electo de la historia estadounidense.

En 1975 cayeron los regímenes proamericanos de Camboya y Vietnam del Sur: por primera vez, en sus dos siglos de vida independiente, los Estados Unidos no lograron ninguno de sus objetivos militares en un conflicto bélico en que hayan intervenido. En la elecciones de 1976 Gerard Ford fue derrotado por el demócrata Jimmy Carter, quien asumió la presidencia en 1977.

El nuevo presidente impulsó una política de derechos humanos y democratización gradual, propició el acuerdo de paz egipcio-israelí y firmó la futura devolución a Panamá de su Canal. Pero esta línea política fue vista como débil, lo que, unido a las pérdida de Irán como país-cliente (1979) y al impacto de la crisis económica, dio lugar a su derrota ante el candidato republicano, Ronald Reagan, en 1980.

Tras asumir la presidencia, Reagan aumentó los gastos militares y el rearme nuclear, endureció las relaciones diplomáticas y estratégicas con la URSS, apoyó a los regímenes dictatoriales de América Latina y aplicó una política económica monetarista a ultranza. Todo ello le resultó rentable, pues fue reelegido en 1984.

A finales del s. XX, Estados Unidos es protagonista de una expansión sin precedentes, convirtiéndose en primera e incuestionable potencia mundial.[2]


1.2. CONTEXTO CULTURAL

El pensamiento social estadounidense durante el s. XX, se enmarca dentro de un fuerte nacionalismo acompañado de unas firmes creencias religiosas.
La sociedad estadounidense de esta época puede definirse como la “Sociedad de Consumo”, ya que considera el consumo de todo tipo de artículos como el camino hacia la realización personal de los seres humanos.

Comienzan a aparecer tendencias que anuncian la posterior liberación sexual que experimentará la sociedad. Aparece, con ella, una idea de valorar la juventud como algo a cuidar y mantener en el tiempo en contra de las leyes naturales.

La tecnología se infiltra en la cotidianeidad de los estadounidenses y surge un despliegue en los estudios e investigaciones al respecto.

Los televisores, las lavadoras y neveras han inundado los hogares norteamericanos.

En 1960, Paul Baran, inmigrante polaco licenciado en ingeniería eléctrica, descubre las bases del sistema de redes que actualmente se conoce como Internet.[3]
El 4 de octubre de 1957, por primera vez en la historia se envió un satélite artificial al espacio exterior, el Sputnik I. El impacto que tuvo sobre el desarrollo tecnológico en el resto del siglo XX inició la carrera por el espacio que tendría su culminación a fines de la década de los 80´s. La entonces Unión Soviética había vencido a los Estados Unidos de Norteamérica en la lucha por colocar el primer satélite artificial, ahora la meta era ver quién colocaba al primer ser vivo en el espacio.


En 1969 se exploraría la superficie lunar. Lo cual generó un sentimiento de admiración por los esfuerzos desarrollistas de las instituciones estadounidenses y unas fuertes esperanzas hacia todo lo que tuviera que ver con investigación tecnológica.
Desde la segunda guerra mundial, EE.UU. comienza una batalla por el poder de la supremacía armamentística contra Rusia, lo cual, disimulado por las investigaciones para mejorar la calidad de vida, supone que el control y el armamento sean las principales fuentes de inversión para éste país. A su vez, y tras la experiencia de dos guerras mundiales, surge un sentimiento patriótico enfrentado a otro antibelicista entre la población.
El sistema educativo estadounidense se centra durante gran parte del siglo en buscar la igualdad de oportunidades educativas para todos. Durante la primera mitad del s. XX tienen lugar los movimientos de Nueva Escuela, donde destaca Dewey con su “pedagogía centrada en los individuos para la democracia”, y la Pedagogía Industrial influenciada por la sociedad industrial y de masas. En la segunda mitad, aparece el Reconceptualismo, preocupado por la dimensión ideológica y la Pedagogía Práctica, donde el currículum se construye a partir de los problemas que presenta la práctica.

1.3. CONTEXTO EDUCATIVO

Los movimientos de críticas de la escuela surgieron en torno a los años 60 del siglo XX, época caracterizada por: la consolidación de los sistemas educativos en el mundo occidental, aumento de la demanda social de educación, confianza absoluta en la igualdad de oportunidades, es decir, hacer posible el acceso a la educación obligatoria a todos los miembros de la sociedad; y por un avance tecnológico de la institución escolar cuyo fin consistía en lograr un aumento de la eficiencia.
Estos movimientos tienen su origen en la Escuela de de Francfort la cual surgió a raíz de un grupo de intelectuales quienes dieron lugar a la primera etapa de la denominada “teoría crítica”. Muchos de estos intelectuales fueron perseguidos por lo que se vieron obligados a huir a EEUU donde siguieron expandiendo su pensamiento, llegando hasta la actualidad, y cuyo representante es el filósofo alemán Jürgen Haberlas. Dicho autor presenta una visión dual del mundo en la que aparece por una parte la “racionalidad instrumental” y por otro lado la “acción comunicativa” que propone un nuevo modelo más moderno, basado en el diálogo y la relación sujeto-objeto como iguales.
En 1966 se lleva a cabo el “Informe Coleman”. En este informe se llegan a las siguientes conclusiones: ni la cantidad de dinero dedicada a cuestiones educativas, ni las diferencias entre unas escuelas y otras influyen en el rendimiento final de los alumnos. Lo que realmente influye en el rendimiento del alumno es la procedencia familiar, la clase social y el entorno ambiental. Este informe trajo consigo la realización de otros en Europa y Estados Unidos en los que se llegaron a las mismas conclusiones que el “Informe Coleman”.


Los diferentes miembros de estos grupos cuestionan la existencia de una escuela verdaderamente democrática y de una sociedad totalmente libre, sin privilegios ni diferencias sociales. Y sobre todo, la aplicación del modelo tecnocrático a la escuela.

1.4. VIDA DEL AUTOR

Paul Goodman nació en Nueva York en el año 1911 y murió en Hawái en 1972 tras sufrir un ataque al corazón. Fue un crítico social, poeta, novelista y dramaturgo, educador psicoterapeuta y psicólogo teórico y publicó diversos libros en cada una de estas áreas con cierto eco cultural y social.[4]
Paul Goodman creció en Manhattan junto con sus tres hermanos, pero fue criado sin la figura de su padre lo cual marcó su vida de forma determinante.
Su formación académica se desarrolló en las mejores escuelas gratuitas (primero en la escuela básica "modelo" anexa a la escuela normal superior, después en la escuela primaria pública de Manhattan, Townsend Harris Hall, y finalmente en el City College de Nueva York.) obteniendo siempre las mejores calificaciones.


Mostró interés por la psicoterapia desde la adolescencia leyendo a autores como Freud, Aristóteles, Kant, Kropotkin y Dewey. Tras tratar con Reich, Lowen, sus novelas fueron siendo cada vez más psicológicas ("Parents’ Day", "Don Juan", "The Dead of Spring").
Tras graduarse en la Universidad y después de varios trabajos esporádicos, Goodman se centró en la filosofía de la educación, lo cual se reflejó en su práctica psicoterapéutica.


En 1936, la carrera de Goodman dio un giro cuando Richard McKeon (decano de la Universidad de Chicago), le propuso trabajar con él. Fue en este momento cuando conoció y se enamoró de su primera esposa. Tres años más tarde nacería su primera hija, Susan. En 1939 fue expulsado del campus universitario por sus andanzas sexuales. Tras este hecho, Goodman regresó a Manhattan.
En 1942, contrae matrimonio con Sally Ducksten, alumna del curso del que era profesor.


A los 35 años Goodman se encontraba en un auge de sus facultades creativas y tenía tras de sí una obra ya consolidada. El nacimiento de su hijo Mathew, fue un acontecimiento crucial. A principios de 1950 conoció a Frederich S. Perls, psiquiatra alemán, quien tras su viaje a Sudáfrica quería escribir un libro, pero consciente de su poca capacidad para la escritura le pidió ayuda Paul Goodman, quien aceptó ayudarle. Fruto de esta colaboración surgió el libro "Terapia Gestalt: Excitación y Crecimiento de la personalidad humana", en el que se sentaban las bases de una nueva forma de terapia, la Terapia Gestalt, centrada en la existencia real de cada individuo, más que sobre una teoría estructurada, preestablecida y generalizable. Después de este libro, Goodman y Perls perdieron la amistad y no volvieron a verse. Tras dedicarse algunos años a desarrollar dicha terapia Goodman volvió a la pedagogía y siguió su trayectoria de escritor hasta que, en los años 60 se hizo famoso con los movimientos de protesta estudiantiles.[5]

2. PRINCIPALES OBRAS


  • “Creciendo en lo absurdo” (1960)
Fue uno de sus libros más influyentes que le inició en el camino de la fama. En él, Goodman trató diversos temas como por ejemplo: cuestiones sobre sexualidad, la comunidad y la ruptura del desarrollo afectivo e intelectual, que le había interesado durante toda su vida.[6]

  • “La Comunidad de los estudiantes” (1962)
En este libro Goodman analiza cómo eran las universidades en la época medieval con el objetivo de definir su naturaleza esencial y determinar qué elementos se podían rescatar de ellas.[7]

  • “Ensayos utópicos” (1962)
En este libro Goodman propone reformar las instituciones educativas o incluso su desaparición ya que prefiere que la escuela desaparezca a que esté destinada a formar individuos abocados a contribuir a una cadena de producción.[8]

  • “La des-educación obligatoria” (1964)
Es una obra dedicada íntegramente a la enseñanza y en él, Goodman realiza una crítica de la enseñanza y ofrece una serie de medidas para mejorar la educación en el nivel elemental, secundario y universitario.

Esta será la obra en la que nos centraremos a la hora de analizar su pensamiento pedagógico.[9]

3. PENSAMIENTO PEDAGÓGICO

Tras analizar el contexto histórico y educativo en que se desarrolla su obra y tras trabajar uno de sus libros “La des-educación obligatoria” hemos podido extraer ciertas ideas que consideramos esenciales para enmarcar su pensamiento y comprender el hilo argumental del autor.

Paul Goodman fue un gran crítico del sistema, mantenía esa crítica en todos los ámbitos y la expresó mediante la defensa de los jóvenes que, descontentos, desertaban de la escuela, los llamados “drop-out” a demás de tener en cuenta al contexto familiar y social de éstos jóvenes, recurre, para explicar éste fenómeno(que en su época era uno de los principales problemas del sistema educativo) al término: “Growing Up Absurd ”, el autor describe los intentos de renovación educativa como “revoluciones inacabadas”; y es que por una parte, la educación progresiva defiende que la tradicional está fuera de lugar, pero por otra parte, todos las transformaciones que propone miran hacia el futuro mientras la sociedad no se atreve a adoptar los cambios necesarios para llevar a cabo reformas significativas. De ahí que vaya más allá de las propuestas reformistas y se aventure a apostar por la anulación de la escuela como institución; los argumentos que utiliza para afirmar la necesidad de la eliminación de la escuela son: en primer lugar, que la información que reciben de la sociedad y más concretamente de los medios y en la escuela, entra en continuo conflicto la que reciben en su entorno más cercano (códigos del lenguaje, de valores, de actitudes, etc.). Por ello propone que sean las ciudades o entornos sociales inmediatos de los adolescentes los que de manera espontánea, cumplan ésta función educativa. Habla por tanto de “la ciudad escuela”:

"Es, sobre todo, en las escuelas y a través de los medios de comunicación, y no en el hogar o a través de sus amigos, que la gran masa de nuestros ciudadanos de todas las clases aprenden que la vida es inevitablemente rutina, que está despersonalizada y que sus categorías sociales se basan en la corrupción… Educados en las escuelas, se introducen en un mismo tipo de empleo, cultura y política. Esto es la educación: des-educación, socializar de acuerdo con la normativa social y estructurar de acuerdo con las “necesidades” nacionales”.[10]

Propone 6 alternativas a la educación obligatoria:
1. defiende la abolición de la escuela para los primeros cursos de manera que las redes vecinales cumplan la función educativa.
2. utilizar la ciudad como escuela puesto que considera más útil enseñar sobre la realidad a hacerlo sobre un “abstracto” plan de estudios (modelo de educación ateniense).
3. utilizar adultos sin título.
4. asistencia no obligatoria (summerhill).
5. descentralización de la escuela localizándola en los lugares propios de la vida social.
6. enviar a los estudiantes a granjas con pocos recursos.

Defiende la educación progresiva de John Dewey: según la cual son los alumnos los que deben marcarse sus propios objetivos de manera que se sientan identificados con ellos y responsables de su consecución. El principio de Dewey según el autor es que “la buena enseñanza es aquella que conduce al estudiante a querer aprender más.”

El autor cree en la libre expresión de los alumnos al contrario que lo que genera el sistema de educación obligatoria, que no es más que la homogeneidad de pensamientos y la imposibilidad de expresar crítica alguna.

Respecto a los “drop-out”, uno de los problemas a los que se enfrentan es que una vez abandonan la escuela, se sienten engañados y socialmente presionados, el hecho de que pertenezcan a clases medias o bajas les lleva a aceptar cualquier empleo para ayudar a su familia, lo cual les complica aún más la recuperación de la idea de continuar formándose. Éste es otro de sus argumentos para la no obligatoriedad de la escuela, los alumnos deberían asistir por curiosidad y motivaciones propias, y no por una imposición incuestionable basada en un derecho universal mal enfocado.
Una de las mayores críticas sociales que el autor elabora es la de la profunda tecnologización de la sociedad con el consecuente peligro de crear una sociedad “de frívolos e inútiles consumidores. [11]. No interesa que los jóvenes se conviertan en personalidades autónomas e independientes, que encuentren su verdadera vocación ya que eso no contribuiría a alimentar la industria.

4. REPERCUSIONES

En 1960 Paul Goodman escribió respecto a su pensamiento sobre el propósito de la escuela que “Significa, en efecto, que unas cuantas grandes corporaciones obtienen el beneficio de un enorme proceso selectivo y de eliminación - todos los niños son introducidos en el molino y todos pagan por ello".

La pregunta que nos planteamos es entonces si sería posible usar la educación ahora para crear un cuerpo de pensadores libertarios.

La sociedad tecnológica, altamente organizada y racionalizada en la cual vivimos deja poco margen al individuo e incluso a las nuevas generaciones de niños para crecer y desarrollar sus ideas personales explorar y construir su mundo propio.

Desde este intento de mejora nace movimiento de la Escuela Moderna (también conocido como el Movimiento de Escuelas Libres) el cual ha intentado en el último siglo representar esta preocupación y buscar soluciones a estas cuestiones basándose en el objetivo de conseguir un ambiente para el autodesarrollo, un espacio libre del control autoritario.

En 1936, A.S. Nelly, fundó la escuela Summerhill en Inglaterra, que se convirtió en uno de los símbolos del movimiento de escuelas libres.

A.S.Nelly dijo que "ningún hombre es lo bastante bueno como para darle a otro sus propios ideales" y afirmó que la única cura para los niños problemáticos era la libertad, proponiendo una democracia en la que la formación de organizaciones sociales partiendo de la necesidad y el deseo fuese posible, ideales compartidos por Paul Goodman.

Asimismo la Escuela Moderna de Francisco Ferrer en Barcelona fue abierta con una biblioteca desprovista de libros, pues los fundadores no pudieron encontrar textos no dogmáticos.

Un problema que se plantea en las Escuelas Libres es la posibilidad de que los individuos lleguen a aprender que es necesaria una institución que les de la libertad, lo cual va totalmente en contra de los principios de dicha escuela.[12]

Freire dijo en relación a las sociedades altamente tecnológicas que éstas están destinadas a un futuro en que la especialización en el trabajo es tan estrecha que los individuos son totalmente incapaces de pensar por sí mismos, lo que evolucionará en una sociedad completamente deshumanizada.

La idea de la educación libertaria que proponía Goodman y sus seguidores es que el aprendizaje y conocimiento deberían de estar relacionados con la vida real y práctica y no en teorías.

Una sociedad sin escuelas sería una sin instituciones de autoridad, una sociedad de auto-regulación en que las instituciones aparecerían por necesidad y para la utilidad personal.

5. CONCLUSIONES

Paul Goodman se cuestiona la utilidad de la asistencia obligatoria a la escuela.
Realizó un gran esfuerzo por comprender el origen de la crisis educativa por la que atravesaba la escuela a mediados del siglo XX.
Pretendió demostrar la eficacia de una educación fuera de la institución escolar y su importancia para el desarrollo global de las personas. Siendo ésta realizada dentro de las redes sociales naturales de los y las niños y niñas.

Para concluir este trabajo queremos expresar que la opción que plantea Goodman sobre la no obligatoriedad de la escolarización, aún siendo una utopía, podría llegar a ser muy beneficiosa puesto que hay personas que debido a su situación personal, laboral y social, no pueden adecuarse a los ritmos de la escuela normal y esto no debería ser un impedimento para que estas personas accedan a una educación.

Por otro lado, somos consientes de la importante labor que realiza la escuela en los primeros años de vida, puesto que la educación básica es imprescindible para el desarrollo personal, para establecer unos pilares sobre los que construir la vida y adquirir unos mínimos conocimientos y habilidades.

“...nuestra sociedad de la abundancia no ofrece en la actualidad muchas de las oportunidades objetivas y de los objetivos más elementales que podrían hacer posible el crecimiento.”[13]

Por otro lado, estamos totalmente de acuerdo con su idea de utilizar las redes sociales naturales para educar, ya que no hay mejor campo de aprendizaje que la realidad en la que nos encontramos inmersos. La sociedad tiene que responsabilizarse de la educación de sus jóvenes y no solo de los jóvenes sino de todos en general. Nosotras al igual que Goodman apoyamos la búsqueda de un mundo en el que la educación forme parte de todo y no solo de la escuela, un mundo donde aprender forme parte de la rutina diaria y donde el gusto por el saber y la curiosidad por conocer cosas nuevas sea la motivación para seguir subiendo los escalones hacia la felicidad y la realización personal.


6. BIBLIOGRAFÍA:

- ENICLOPEDIA AREAS. Ediciones Nauta, S.A., Barcelona.

- ENCILOPEDIA ASURI. ASURI EDICIONES, S.A., Bilbao

- Del Pozo Andrés, M.M. (2004), Teorías e instituciones contemporáneas de educación. Madrid: Biblioteca Nueva

- Goodman, P. (1964) La des-educación obligatoria. Barcelona: ed. Fontenella.

·- EL PAÍS martes 29 de marzo

·- Goodman, P. (1960) Growing up absurd. Nueva York, Random House.

· UNESCO:Oficina Internacional de Educación, 1999, Paul Goodman (1911-1972), Edgar Z. Friedenberg

· http://gestaltnet.net/fondo/articulos/la-naturaleza-cura-los-ensayos-pedagogicos-de-paul-goodman

· http://eduso.files.wordpress.com/2008/06/todos_los_autores.pdf

· http://www.obelen.es/upload/313J.pdf

· http://formadores-ocupacionales.blogspot.com/2009/09/la-des-educacion-obligatoria

· http://www.cedap.assis.unesp.br/cantolibertario/textos/0142.html




[1] ENCILOPEDIA AREAS. Ediciones Nauta, S.A., Barcelona pp. 236, 237 y 238.

[2] ENCILOPEDIA ASURI. ASURI EDICIONES, S.A., Bilbao, pp. 2157, 2158

[3] Artículo publicado en EL PAÍS martes 29 de marzo

[3] Del Pozo Andrés, M.M. (2004), Teorías e instituciones contemporáneas de educación. Madrid: Biblioteca Nueva

[4] UNESCO: Oficina Internacional de Educación, 1999

[5]http://gestaltnet.net/fondo/articulos/la-naturaleza-cura-los-ensayos-pedagogicos-de-paul- goodman

[6] http://eduso.files.wordpress.com/2008/06/todos_los_autores.pdf

[7] http://www.obelen.es/upload/313J.pdf

[8] http://formadores-ocupacionales.blogspot.com/2009/09/la-des-educacion-obligatoria-paul.html
[9] Goodman, P. (1964) La des-educación obligatoria. Barcelona: ed. Fontenella. P 23


[10] http://www.cedap.assis.unesp.br/cantolibertario/textos/0142.html

[11] Goodman, P. (1960) Growing up absurd. Nueva York, Random House.